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En esta página se ofrecen testimonios de gran valor histórico. Es una recopilación de artículos publicados en la prensa internacional entre los años 1975 (fecha de fallecimiento del fundador del Opus Dei) y 1990, muy cerca ya de su beatificación por Juan Pablo II. Enlaces Romana (Boletín de la Prelatura del Opus Dei) Obras de San Josemaría Escrivá Josemaría Escrivá de Balaguer - Fundador del Opus Dei Iniciativas sociales promovidas por personas del Opus Dei Documentos, artículos y testimonios sobre el Opus Dei y su fundador |
Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo, Primado de España, en Los domingos de Abc (Madrid), 14.8.75, y en Abc (Madrid), 26.6.85.
Texto
Anno XCIX - Domenica 24 Giugno 1990 IL MATTINO 26 DE JUNIO DE 1985 ABC NA de Ias cosas tes decía, pser pdifícil de que hacen in- UN PROTAGONISTA DE NUESTRA TIEMPO rastrear: or eso los teresante el historiadores refieren estudio de la Historia Al cumplirse hoy el décimo aniversario de la muerte de monseñor Escrivá a veces centrar su es la vivencia de nove- de Balaguer publicamos este artículo del cardenal primado de España en atención en institucio dadénuciee Ia Hisgna el que se hace la valoración y el elogio del fundador del Opus Dei. En pá- rriórres.rPerdoasea cuál está escrita ~~ u_ _ ginas interiores hallará el lector más información sobre este aniversario sea la dificuFfad que bertad. La historia de la Iglesia resulta aún exista para documentar su incidencia, el hecho es que el espíritu es lo que mueve al hombre y, por tanto, lo decisivo en la Historia. La importancia del Opus Dei radica en que, en su acción apostólica, la proclamación de la llamada universal a la santidad no fue nunca un enunciado formulado de manera abstracta, sino un ideal concreto que, al mismo tiempo que se enunciaba, se enseñaba a vivir. De ahí el ancho surco que ya ha abierto en la historia de la Iglesia, y en el que , con la gracia de Dios, podrá seguir profundizando. Mientras el Concilio Vaticano I! refrendaba aspectos fundamentales de la predicación de Josemaría Escrivá de Balaguer y del espíritu del Opus Dei, la expansión de sus apostolados siguió adelante. En los años que presenciaron la gran experiencia del Concilioy Ias tensiones posteriores, la labor de la Obra alcanzó nuevo países y, lo que resulta quizá más importante, se afianzó, creciendo en profundidad, en aquellos en los que estaba presente desde épocas anteriores. Juan Pablo Il, desde el comienzo de su Pontificado, ha fijado como meta de sus esfuerzos personales, y los de toda la Iglesia, la plena aplicación del Concílio. Tarea ineludible si la I~ glesia quiere estar a la altura de su misión en el tiempo presente, pero también tarea ingente, ya. que es toda una regeneración y renovación del vivir cristiano lo que hay que promover. No faltan, sin embargo, hechos que mueven a emprenderla con serena confianza: la difusión del apostolado del Opus Dei es uno de ellos. En efecto, en 1982 tuvo lugar un acontecimiento de notable importancia, que asegura la fidelidad al carisma fundacional del Opus Dei: su erección en Prelatura personal por Juan Pablo II, tras una amplísima consulta a obispos, de todo el mundo. En realidad, esta configuración jurídica -que transparenta el «status» de los miembros de esta Obra: o simples fieles laicos, o sacerdotes seculares- sólo se ha podido aplicar porque el Concilio la introdü1o en el ordenamiento de la Iglesia, y Pablo VI la desarrollópo steriormente. La acción del Es íritu Santo, sin el cual no hay espiritualidad plena, es el factor realmente decisivo de la Historia. Esas iniciativas divinas, a Ias qu~e-ine refería al rincipio, no son sólo esümulo para aquePos a quienes directamente afectan, sino motivo de esperanza para la Iglesia entera: Dios continúa amando a los hombres y se ocupa de ellos. • : i En un rincón de la basílica de San Pedro, en Roma, hay una an U'qua imagen de Santa María ante Ia que el fundador del Opus Dei acudió muchas veces a rezar. El título que se lee encima -Mater Ecciesiae- explica .el porqué de aquella devoción. Verdaderamente, en aquel lugar se dan cita los grandes amores que había y que hay en su corazón: Cristo, María, ia Iglesia, el Papa. Existe una legitima autonomia de Ias más cautivadora por fa incidencia del más poderoso factor de la libertad: Ia iniciativa divina, que irrumpe en el curso de la normal existencia humana para invitamos a responder al amor que Dios mismo nos ofrece. Fue precisamente una de esas iniciativas divinas Io que aconteció hace medio siglo, dando origen al Opus Dei~y, con él, a un importante capitulo de la historia de la espiritualidad del apostolado católico y a nuevas manifyfestaciones del influjo del espíritu cristiano en la historia del mundo. Antes de seguir adelante, quizá convenga detenerse en la palabra que acabo de emplear -«influjo»-, ya que reclama algunas precisiones. El propio fundador del Opus Dei, monseñor Escrivá de Balaguer, hizo al respecto una consideración llena de sentido, respondiendo a unpe riodista que le preguntaba, sobre la influencia de la Obra en la sociedad: «¿De qué naturaleza es esa influencia? Es evidente que siendo el Opus Dei una institución de fines espirituales, apostólicos, la naturaleza de su in clonnes doe los nco onntineMes ddon~de t abajamos- no puede ser sino de ese tipo: una influencia espiritual, a ostólica. Lo mismo que la totalidad de Ia Iglesia -alma del mundo-, el influjo del Opus Dei en ia sociedad civil no es de caí er temporal -social, olítico, económico, etcétera-, aunque sí repercuta en los aspectos éticos de todas Ias actividades humanas, sino un influjo de orden diverso y superior, que se ex resa con un verbo precioso: san~car («Opus De tiene como finalidad promover determinadas actividades o tareas, sino contribuir a que personas singulares tomen conciencia, en. sus propios ambientes y condiciones de vida, de Ias exigencias del ideal cristiano. Su fundador ha podido decir de la Obra que es una organización desorganizad a fin de subra ar, con frase gráfica, la realidad de la a de un es ntu precisamente a través de una plurawad de vidas, cada una de Ias cuales discurre por su ropio camino. Maestro de l ad crísilana denominó a monseñor Escrivá de Balaguer el prestigloso filósofo italiano Cornelio Fabro. Lo fue ciertamente y, como buen maestro, na vaciló en proclamar todas Ias riquezas de esa divina «libertad. de Ia gloria de los hijos de Dios» (Rom. 8,.21). La verdad de la fe debe orientar al cristiano también en sus decisiones profesionales y sociales. Monseñor Escrivá de Balaguer no dejó nunca de señalarlo: «¿Te has molestado en meditar io absurdo que es dejar de ser católico, al entrar en la Universidad o en la asociación profesional o en la asamblea sabia o en- el Pdf kv,, 1ltu, correo quien deja el sombrero en Ia puerta?» («Camino», número 353). Pero esa orientación y esa luz de la fe no imponen, de ordinario, una solución única a los problemas que la actividad temporal plantea: caben posiciones diversas, derivadas de los distintos juicios sobre la realidad histórica o de diversas valoraciones prudenciales. realidades terrenas y es propio del cristiano, consciente de su libertad y responsabilidad personales, defender Ias propias decisiones y respetar las de los demás. «No me he cansado de re tir, desde mil novecientos veintiocho -armaba monseñor Escrivá de Balaguer, resumiendo el espíritu y la expenencia del Opus Dei-, que la diversidad de opiniones y de actuaciones en Io temporal en lo teológico opinable no es para la Obra ningún problema: la diversidad existe y existirá siempre entre los miem delp~u s Dei es, por el contrario, una manffestacición de buen espíritu, de vida limpia, de respeto a !a opción legítima de cada uno» («Conversaciones...», número 38). En un artículo escrito a raíz de su fallecimiento, al reflexionar sobre el ingente trabó,~o que había realizado, me pr unté: ~Cuál fue su secreto? Contesté enfonces hablando de ia riqueza del es íritu que animaba su empresa, ro señalando que era necesario ir más al foondo: su plena disponibilidad interior. Esa pobreza, en el sentido profundo de la palabra, ese no tener nada laoesccucha del queerrerr de Dioosfuetlo que hizo de monseñor Escrivá de balaguer un alma señera y un protagonista de nuestro tiempo. La expansión universal del Opus Dei es, sin lugar a dudas uno de los hechos más llamativos de (a Iglesia del siglo XX. Tomar conciencia de lo que significa ser cristiano: así podríamos definir lo que aspiraban a provocar Ias palabras de monseñor Escrivá de Balaguer: Y lo que provocaron de. hecho en universitarios, obreros y campesinos; hombres y mueres de Ias más diversas condiciones -he conocido bien a varios-, con defectos y limitaciones -todos los tenemos-, pero animados por una ran ilusión, conscientes de pertenecer a la Iglesia y de participar en su misión y, por tanto, con un afán apostólico que les lleva a «complicarse la vida» en vanas empresas y tareas (matrimonios que promueven cursos de educación familiar, grupos de padres de familia que dan vida a un cole io...), y, sobre todo, a comprometerse en la tarea de transmitir Ia fe a quienes les rodean. La difusión de un determinado espíritu de pensamiento y de vida puede, como an Marcelo-GONZALEZ MARTIN Cardenal primado de España 28 Opus Dei: opiniones de protagonistas |