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En esta página se ofrecen testimonios de gran valor histórico. Es una recopilación de artículos publicados en la prensa internacional entre los años 1975 (fecha de fallecimiento del fundador del Opus Dei) y 1990, muy cerca ya de su beatificación por Juan Pablo II. Enlaces Romana (Boletín de la Prelatura del Opus Dei) Obras de San Josemaría Escrivá Josemaría Escrivá de Balaguer - Fundador del Opus Dei Iniciativas sociales promovidas por personas del Opus Dei Documentos, artículos y testimonios sobre el Opus Dei y su fundador |
Rafael Bello Ruiz, Arzobispo de Acapulco, en Momento (San Luis Potosí), 26.1.86.
Texto
De todos. cualesquiera que sean sus condiciones personales. su posición social, su profesión u oficio. La vida corriente y ordinaria no es cosa de poco valor: Todas los caminos de ta tierra pueden ser ocasión de encuentro con tristo, que nos llama a identificar con El para realizar en el lugar donde estamos- su misión divina_..". Este es et men inje que el Opus Dei, la institución fundada por Muns. hscrivú de Balaguer aquel mismo dia, habría de difundir por los cinco continentes en una expansión apostólica sin precedentes. El Fundador tenía en su corazón, como un don de fios, un profundo amor a la Santa Iglesia; ¡Qué oJegríe, poder decir con todas las veros de nú alma: Amo a mi Madre lo Ìglesía santa'! escribió en el punto 518 de (AMINO. Y entendió que el mejor servicio que podría prestarle era secundar can f debutad lo voluntad de 1)ìrrs patentemente manifiesto desde (quel '' de octubre. Así, a partir de esa fecha y hasta el momento misma de su tránsito al Cielo, (onsgs;ró todas sus energías a la raelización de esta tarea. al trismo tiempo que inculcaba en sus miles de hijas e hijos, la sana ambición de querer ser 'los mejores hijos de la iglesia''. .... Su fe y su honda formación teológica le hacían ver con claridad la misteriosa ideati tcación entre Cristo y su Esposa hlnIÜF.ulada: ' Lu Iglesia es eso: Cristo presente entre nosotros; Dios que viene hacia fa humanidad pura salvarla... Nn es Cristo una ficara que pasó. No es un recuerdo alue se pierde en lu historia ¡Vive! [,..)' . Y vive no sólo en el Cielo, vive con nosotros en lu fierra: 'Dios sigue teniendo sus delicias entre los hijos de los hombres frfr. Prv. 8,:3J, Crista vive en su Iglesia (...) (cisto permanece en su Iglesia: en sus sacramentos, en su liturgia, en su predicación. en tecla su act¡vidas ' ( cfr. ES CHISTO (QUE PASA. rui. Idi y 102 v CAMINI), n- 584) . Repetía siempre. carpo paladeándolas, las notas de la Iglesia que recitamos en el Credo: "tina, Santa. Católica y Apastálira". Espec¡a]mente en los últimos años de su villa, ante el dolnrosu cuadro de deslealtad y desobedionc¡a que parecía tisnar la túnica inconsútil de la Esposa de t:rísto, el Siervo de Dios amó y defendió can toda su abai de modo primordial la unidad. No toleraba modos de hablar partidistas e superficiales. que pudieran oscurecer la unidad esenciñl de la Iglesia. No se puede hablar --sostenía-- de una Iglesia jurídica y otra carismática, yu que lu Iglesia de Cristo es jurídica y carismática a la vez. Cuando alguien contrastatxr la Iglesia "prea-onciliar" v la ''post-conciliar", subravaha la unidad, añadiendo que estamos en f xx:a ''post-c:oncilìar'' mts o menos, desde el duîo .50 en que se realizó el concilio de Jerusalén. Ni "conservadores" n'' progresistas'':Sólo ''progresumos si vivimos y comunicarnos lo que bentos ranservado: La fe do siempre Rechazaba con energía todo crítica negativa contra euolgoler persona n instítuciaín de la Iglesia, irradiaba ama visión extraordinariamente positiva -consecuencia de la caridad-- de las personas y de Ias labores apostólicas. Este ardiente: amor a la unidad de la Iglesia. que era compatible con su delicado respeto a la hb.crütd pers d« kos fiete4 en tolo lo opinable-- ce manifesto particularmente' en lo referente al Rcmcmo Pontífice y a los deverendisirnus ordinarios de lus di6i'esis donde trabajan apostáficamente sus hijas. . Se llenaba do alegria ai pensar en el Santo Padre, huera quien filoso: ' t>rai,ras. D¡os mío. por el amar al Papa que has puesta en m¡ corazón" cribIS siendo un joven sacerdote, y ese cariño fue madurando y creciendo u lo largo de toda su t'ida. El Pape paru é1 fue siempre el '' Vice-Cristo el dulce Cristo on lu tierra" como decía también Santa Catalina de Siena. En carda diócesis no tenía otra ilusión que "tirar del corro en Ia dirección señalada por el Obispo''. Y enseñó a sus hijas e hijos a amar y venerar a los sucesores de tos Apóstoles, y a hacer, en la medida de 1o posible, mós grato el cumplimiento ríe su deber. Insistía con frase , i'b fica en que ya es bastante pesada la cruz pr:ctoral en sí mirrai. como para que se tes añadan a los señores obispos oü-a ciel tipo que sean. . En ja breve cunsiderucaón que estamos haciendo de! gran amar u la iglesia que animó siempre Ia vida _v el trabajo de Moras. Escrivá, no podemos dejar de referirnos al modo en que vivió la fraternidad sacerdotal. 14) mismo que veía a Cristo en su Iglesia y en su cabeza visible, e1 Romano Pontífice. descuhriala figura amabilísima del Salvador en sus hermanos sacerdotes: ¿Cuál es le identidad del Sacerdote?", se ore untaba muchas veces en sus charlas ya cúntinuación, la respuesta llena de fe: "La d (cisto. Tidos los cr¡stianos podemos y dehemoì ser no ya 'Altor Christus' sino `Ipso t tristusl: otros Cristas, ¡el mismo Cristo! Pero en Sacerdote eso se da inmediatamente, de forma sacramental" f" Sacerdote para la eternidad", homíNu). . Por amor a los Sacerdotes, a pesar del ingent trabajo que lo suponía Iu dirección de I apostolados riel Opus Dei en los años 40, em ont siempre el Harapo necesario para predicarlo innumerables tandas dee ejercicios espiritual accedie.nda can generosidad -a pesar der I enfermedad o el cansancio-- a las invitacione que le dirigícui les obislxos de toda lu geografia española. Se entregaba a todas los sacerdotes por igual, peru se sentía especialmente irjtknc o hacia el clero secular: "Yo tengo vuestra misma vocación. Nunca he tenido otra. Por eso, no nfendu a los religiosos '-a quienes tintó quiero-v o vosotras as amo de manera muy pgrtícuiar. Es una ohli,Qación especial de fraternidad le decía en urna ocasión. 1-ruto maduro de este enorrtt4 cariño a los Sacerdotes y de su currespendenc heroica a los Illanes divinos es la SOL jedad ~cerdotal de la Santa Cruz. Después de buscar efbrante una larg temporada la manera de encauzar jurídicamente este apostolado que percibía como un querer muy concreto de Dios paru su persona, encontró la luz m 19.50 un poco antes dela aprobaruon pontificia del OL)aS Dei. El Señas ¡e hizo ver gtte los Sacerdotes diocesanaspodrían adscribirse i Ia Sociedad Sacerdotaldela Santa tFuz, indisotitbletnente unida al Opus I 'r, sin cambiar paru nada su situación jurídico y canrïnic.a. Curro he escrito recientemente Mons. Javier &:hevarrío, \"I) (Irlo General de la Prelatura Opus t'pi, Es esa, precisamente, una caractsristica esencial de la espiritualidad de la Prelatura: Que cadi, une. s¡n salirse de su sitio, busque 1a suntitïcluida a santificando su trabajo prafosiunaI, en su propio estado, dentro de la misión que le carraspondcr n la h;lesin y en rol mundo. Mons. Rafael Bello Ruiz 93 Opus Dei: opiniones de protagonistas |