|
|
|
|
En esta página se ofrecen testimonios de gran valor histórico. Es una recopilación de artículos publicados en la prensa internacional entre los años 1975 (fecha de fallecimiento del fundador del Opus Dei) y 1990, muy cerca ya de su beatificación por Juan Pablo II. Enlaces Romana (Boletín de la Prelatura del Opus Dei) Obras de San Josemaría Escrivá Josemaría Escrivá de Balaguer - Fundador del Opus Dei Iniciativas sociales promovidas por personas del Opus Dei Documentos, artículos y testimonios sobre el Opus Dei y su fundador |
José Antonio Infantes Florido, Obispo de Córdoba, en Abc-Sevilla (Sevilla), 2.10.80.
Texto
Abc Sevilla 2.10.80 VIDA CRISTiANA Sentimos los hombres una necesidad ineludible de utilizar los números para medir las realidades humanas; medimos así la vida de los hombres y la vida de la sociedad. Hoy, dos de octubre, se cumple el cincuenta y dos aniversario de la fundación del Opus Dei; el pasado 26 de junio se cumplió el quinto anivérsarie del fallecimiento de su fundador, monseñor Escrivá de Balaguer. Estas fe chas nos invitan a reflexionar sobre la realidad sobrenatural que supone la Obra. Precisamente, en su carácter exclusivamente sobrenatural quiero dete• norme, y, de modo especial, en la personalidad de monseñor Escrivá de Balaguer, un hombre de Dios que ha sabide traducir a términos humanos mi querer divinò: la santidad en Ia vida ordinaria. Fue su único objetivo y continúa siéndolo desde el cielo, encender el fuego espiritual, acudir al corazón del hombre para llenarlo de Dios, para santificarlo. Hablando de santidad es como el fundador del Opus llei comienza y tenuina lo que. dice y escribe, con su. personal estilo y su • generosa entrega, su alegría, su interés -y su vitalidad. Para medir no existe mejor criterio que la santidad. Sería desconocer la espiritualidad del Opus. Dei, lümtarse a enumerar loa puntos de la Tierra por los que se extiende o señalar exelusivamente los millares de personas -hombres y mujeres de todas las razas- a quienes alcanza ése fuego espiritual. Monseíîor Escrivá de Balaguer contestó en una ocasión a un periodista norteamericano: Me pregunta también cuál es el criterio can que mido y juzgo las cosas. La respuesta es muy sencilla santidad, frutos de santidad. De ahí, de la búsqueda de la santidad, surge la principal tarea de la Obra: proporcionar a sus socios -y a todas ias personas que lo deseenformación espiritual y doctrinal: fadlitar el cultivo de la vida interior. Hoy lo entendemos bien, pero no fue siempre así. Yo mismo puedo atestiguarlo, con mi propia experiencia, pues estuve presente en los momentos en que se iniciaba entre los estudiantes de la Universidad hispalense la labor de algunos socios dei Opus Dei. Nosotros --mis compañeros y yo- no entendíamos al principio -porque estábamos hechos a otros esquemas- su celo apostólico, su búsqueda de la santidad en el trabajo, la absoluta normalidad de sus vidas. Y es porque eran ion , sencillamente, hombres y mujeres -de todas las profesiones,. de todas las condiciones sociales- que llevan adelante su vida espürtual, de santificación, con la misma naturalidad dA quien respira el aire del ambiente. Eso era impresionante. Monseñor Escrivá de Balaguer abrió camino. Y podemos preguntarnos por algunos de los rasgos nids específicos, por algunas de las características más destacadas del mensaje espiritual dei Opus Dei. El fundador de la Obra dejó escrito: Tienes obligación de santificarte. Tú también. -,Quién piensa que esta es labor exclusiva de nacerdates y religiosos? A todos, sin ex oepoi~ín, dijo el Señor «Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfectos>. La novedad radica, principalmente, en que, por primera vez, se habla de la obligación que tienen todos los cristunos de santificarse; y de santificarse, precisamente, en medio y a través de sus distintos afanes: familiares; profesionales, temporales. Vivimos de verdad la religión, cuando Dios es para nosotros todo, lo único que nos importa: Dios por Ji mismo. Entonces, toda nuestra vida se dirige a ese Dios que para el hombre lo es todo. El trato, la intimidad con Dios es lo que nos hace auténticos cristianos. Mons. Escrivá de Balaguer nos ha recordado -nos ha . descubierto de nuevo- esta verdad de siempre. Cuando el fundador del Opus Dei invita a - la oración, a los sacramentos, a la fi dealdad de la confesión frecuente, pr& . tende llevar a las almas toda esa calidad`de vida, de contacto -y unión con Dios. Este es el mensaje que Dios le . dio, la impronta que, dejó al Opus Dei. Sólo con esa sobreabundancia de vida interior se tiene la fuerza para vivir cristianamente la vida cotidiana, para ayudar a otros con el ejemplo de la palabra amistos,a. Por eso predicó incansablemente la unidad de vida personal, y advirtió la necesidad de evitar la tentación de separar la vida espiritual de la actividad profesional y social; de considerar lo espiritual como añadido. Cualquier instante nuestro interesa a Dios;' en cualqúier momento y circunstancia u ocupación, el cristiano-puede y debe encontrar y agradar a Dios. Pero; para decir verdades, nuevas y viejas como el Evangelio y arrastrar a tantas almas en pos de Jesucristo, hacía falta garbo. Dios le dio un garbo humano difícil de olvidar y, sobre todo, un don de humanidad indescriptibie. Una anécdota servirá para entender mejor ese don. En una de las visitas que le hice, acompañado de otros sacerdotes que vivíamos en Roma, en el Colegio Español, el Padre --como le llaman los socios de la Obra y tantos millares de personas en todo el mundo- nos dijo que le ha• bían traído unas frutas de Zaragoza: quería que las probásemos. Nosotros en un principio nos resistíamos. Mons. Escrivá de Balaguer sabía bien que en el colegio comíamos a rancho, y que esas golosinas estaban lejos de nues• tra alcance. Y nos reservó aquellos dulces, aquellas frutas como quien reserva un panal a' sus hijos. Y nos supo tan dulce: la cercanía, la amistad, la presencia, -la palabra y -por qué notambién las frutas que con tanto cariño nos ofreció. Y junto a esa gran humanidad -ese gran corazón-, monseñor Escrivá de Balaguer puso en contribución una correspondencia absoluta a la gracia divina una fidelidad impresionante a la fusion que Dios le confió: así actuó siempre el fundador dei Opus Dei. Habló con el fuego de Cristo y de !a Iglesia, poniendo ese contagio de amor que le inundaba. Presentó la ley de Dios; no como norma que aprieta sino como camino que libera al hombre de sus pecados. de sus injusticias, de sus pasiones. Habló corno quien vive el gozo pascual. Así he visto yo a Josemaria Escrivá de Balaguer. José Antonio INFANTES FLORIDO Obispo ds Córdoba FRUTOS DE • SANTIDAD . 142 Opus Dei: opiniones de protagonistas |