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Opus Dei: opiniones de protagonistas

En esta página se ofrecen testimonios de gran valor histórico. Es una recopilación de artículos publicados en la prensa internacional entre los años 1975 (fecha de fallecimiento del fundador del Opus Dei) y 1990, muy cerca ya de su beatificación por Juan Pablo II.


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Francisco José Iturriza Guillén, Obispo de Coro, en El Nacional (Caracas), 3.10.78.

Texto

Opus Dei, suenan como ruido de tambor, que suena por vacío.

Prefiero, por eso, acudir en ests ocasión a los escritos de monse/br F,scrfvá de Balaguer., ¿Y qué me sugiere,ei santo fundador del Opus Del? .

Ahora el que mia palabras e. van a henchir de sentido, por cuanto no son mias, sino tomadas en préstamo de la,pluma dei fundador.

Oigámoslas con et alma de rodilla:

"Fijaos con taima en si ejenipio del maestro, y comprenderéis enseguida que disponemos de tema abundante para meditar ráete toda ,lavada, para eouricrmwr propósitos sledt>trõgãe`h%ü genercstgaã Porque, y no perdáis de vista esta meta que hemos de alcanzar; cada uno de nwotro debe identificar-. se eon Jesucristo, que ya lo habéb eido se hizo pobre por ti, por mi, y padeció, dándonos ejemplo, para que sigamos eus pisadas"

;.

"Bastan una rasgos del amor de Dios que ee encarna, y su generosidad ns toca el aima, na enciende, na empuja con suavidad a un dolor contrito por nuestro comportamiento, mezquino y egoísta en tantas ocasiones. Jesucristo no tiene inconveniente en rebajarse, para elevarnos de la miseria a Ia dignidad de Hijos de Día; de hermana suya. Tu y yo, por el contrario, con frecuencia na enorgullecemos reciamente de los dones y talentos recibidos, hasta convertirla en pedestal para imponerñs a loe demás, como si el mérito de unas acciones, acabadas con Una perfección relativa, dependiera exclusivamente de nosotros: jqud pasees le que no hayas alcanado de Dios? Y sl b llenes, b ras recibido. ide qué te gbr u como d as b hubieses recibido?".

"Sacad consecuencias prácticas.para vuestra vida diaria, sintiéndonos depositarios de una talentos, sobrenaturales y humanos que habéis de aprovechar rectamente, y rechazad el ridículo engaño de que algo os pertenece, como el tuera fruto de vuestro solo esfuerzo. Acordas de que hay un sumando, Dios, del que nadie puede prescindir".

"Con esta perspectiva, convenceos de que si de veras deseamos seguir de cerca al Señor y prestar un servicio autenticó a Dios y a la hugnanidad entera, hemos de estar seriamente desprendidos de nosotros mismos: de los dones de la inteligencia, de la salud, de la honra, de las ambiciones nobles, de los triunfos, de is éxitos".

"Me refiero también -porque hasta aquí debe 11egar tu decisión-, a esas ilusiones limpias, con las que buscamos exclusivamente dar toda la gloria a Dios y alabarle, ajustando nuestra voluntad a esta norma clara y precisa: señor, quiero esto o aquello, sólo si a Ti te agrada, porque el no, a mi ¿para qué me interesa? Asestamos apt un golpe mortal ai egoísmo, a la vanidad, que serpea en todas las conciencias; de paso que alcanzamos la verdadera paz de nuestras almas, con un desasimiento que acaba en la posesión de Dios, cada vez más intima y más intensa".

"Corazones generoso., con desprendimiento verdadero, pide el Señor. •Lo .conseguiremos, si solta mos con entereza las amarras o is hilos sutiles que nos atan a nuestro yo. No os oculto que esta determinación exige una lucha constante, un saltar por encima del propio entendimiento y-de la propia voluntad, una renuncia -en pocas palabras- más ardua que el abandono de is bienes materiales más codiciados".

"Si viviéramos más confiado. en la Providencia

divina, .eguroe -leoa fe recta!- deesta protección diaria que nunca nos falta, cuántas preocupaciones o inquietudes ;nos ahorraríams. Desaparecerían tantos desasosiegos que, coar frase de Jesús, son propios de los paganos, lis les bm brea mrroiaass, de las personas que osreoen de .entido•sobrenatu

rel"

"Permitidme que una ves más, os manifieste una . parfecita de mi• experiencia personal."

"Os abro mi alma, en Ia presencia de Dios, oca Ie persuasión más absoluta de que soy modelo de nada, de que.~roy.:un j niJo. ,1 st pobre' Instrumento -sorno e: inepto-, que ö($eaör be utilizado para que se compruebe con mis evidencia, que El escribe perfectàmente eon Ia pata de una mesa. Por tanto, al hablares de mL no se me pasa por la cabeza ¡ni de lejos!, el pensamiento de que en ml actuación haya , un poco de mérito mío; y mucho mena pra- - tende lmpon.roe que caminéis por donde el Señor me ha llevado a mi, ya que puede muy bien suceder quee nos s pida el maestro a vacuos lo que tanto me ha ayudado a trabajar sin impedimento en esta Obra de Dios, a la que he dedicado ml entera existencia".

"Os aseguro -b he tocado con mis mana, lo he contemplado con mis ola-, que si cõnfiáis en la divina Providencia, el a abandonáis en sua braza omnipotentes; nunca a faltarán los media pata servir a Dia, a Ia Iglesia Saeta, a las almas, do descuidar ninguno de vuestros deberes; y gozaréis además de una alegría y de una paz que, "mundos dare non psiest", que la posesión de toda loe bienez terrenos no puede dar".

"Desde la comienzos del Opus Dei, en 192$, aparte de que no contaba con ningún recurso humano, nunca he manejado personalmente ni un céntimo; ni tampoco he intervenido directamente en las lógieus cuestiones económicas, que se plantean ai realizar cualquier tarea en'la que participan criaturas, hombrees de carne y hueso -no ángeles-, que precisan de instrumentos materiales para desarrollar con eficacia su labor".

"El Opus Dei ha necesitado, y pienso que a cesitará siempre -hasta el fin de los tiempos-, la colar boración generoea de mucha, para sostener las obras apostólicas: de una parte, porque esas aetividades jamLmn rentables; de otra, porque, aunqueaumente el número de beque cooperan y el trabajo de mis hijos, si hay amor de Dios, el apostolado -ee ensancha y las demandas se multiplican. Por eso, en más de una ocasión, he hecho reír a mis hijos; pues mientras los impulsaba con fortaleza a que respondiesen fielmente a la gracia de Dia, les antmaba a encararse descaradagtente eon el Señor, pidiéndole más gracias y el dinero, contante y sanan-. te, que nos urgia

"En los primero. uña, carecíamos hasta de lo más indispensable (..: ). Al volver ahora la mirada a aquella época, brota del corazón una acción de gracias rendida. ¡Qué seguridad había en nuestras almas".

Con estas palabras .tan sencillas y santas, plenas de sentido humano y de inspiración divina, concluyo y cierro mi trlbuio de admiración y aplauso ai Opus Dei y a la gloriosa trayectoria de sus elocuente primera años de generosa y fecunda labor. Vero dignos Del est hic.

Aqui palpamos el dedo, la mano, y el brazo de Dios.

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